Guardo no pasa buenos momentos. Todo se cierra y las prometidas aperturas de industrias no llegan.
Puede ser el momento de echar una mano todos aquellos que nos preocupa Guardo y pedir lo prometido.
Habrá que apoyar a aquellos que verdaderamente creen en las comarcas y sus cabeceras, por encima de los límites provinciales y la acumulación del trabajo en ciertas capitales.
No perdamos la esperanza de tiempos mejores, pero mientras sigamos reivindicando lo nuestro.
